
Calabacín
La calabacín es una hortaliza de la familia Cucurbitaceae, ampliamente cultivada para su consumo in natura, especialmente en ensaladas y platos cocidos. Es una planta de ciclo rápido, muy productiva y adaptada a regiones de clima cálido y húmedo, con una temperatura ideal entre 20 °C y 30 °C.
Presenta un crecimiento erecto o semierecto y una floración continua, siendo habitual la cosecha escalonada. El suelo ideal debe ser bien drenado, fértil y con un pH entre 6,0 y 6,8. La siembra suele ser directa, con una separación de aproximadamente 1 metro entre plantas y hileras.
El calabacín es sensible al exceso de lluvia y a enfermedades como el mildiú, el oídio y los virus, además de plagas como la mosca blanca y los pulgones. El manejo integrado es esencial para mantener la salud del cultivo.
La cosecha comienza entre 35 y 50 días después de la siembra, con frutos aún jóvenes, tiernos y brillantes. La productividad media varía entre 20 y 30 toneladas por hectárea, pudiendo ser mayor con una buena tecnología de cultivo.
