
Maíz
El maíz es uno de los cultivos más importantes del mundo, pertenece a la familia de las poáceas y se cultiva tanto para consumo humano (granos, maíz verde, harina, aceite) como para alimentación animal y producción industrial (etanol, almidones, bioplásticos).
Es una planta de clima tropical, que requiere temperaturas entre 20 °C y 30 °C, buena disponibilidad de agua y altos niveles de luz. El suelo ideal es profundo, fértil, bien drenado, con un pH entre 5,5 y 6,8 y buena capacidad de retención de agua.
La siembra puede realizarse directamente en el campo, con un espaciado que varía en función de la finalidad y el cultivar (en general, 70-90 cm entre hileras y 20-30 cm entre plantas). La fertilización debe ser equilibrada, con especial atención al nitrógeno, el fósforo y el potasio.
El ciclo varía entre 90 y 150 días, según el cultivar y las condiciones climáticas. El grano se cosecha cuando alcanza el punto de madurez fisiológica, normalmente con una humedad entre el 18% y el 22%.
El maíz es susceptible a plagas (como la oruga cartucho y la chinche de vientre verde) y enfermedades (como la roya y el tizón), lo que exige una vigilancia constante y, cuando es necesario, el uso racional de plaguicidas.



